Reflexiones en torno a una taza de tea

 

Santiago Niño Becerra. La Carta.

 
Pienso que ya ha llegado el momento de que nos pongamos todos de acuerdo sobre que entendemos por ‘recuperación’, parece una bobada, pero, continúo pensando, es una de las cosas más urgente que hoy hay por hacer: lo es porque adoptar una u otra definición significa ir por uno u otro camino para abordar la crisis en la que ya hemos entrado y, lo más importante, para transitar por ella.
Para la UE, en principio, es decir, para la antigua Área del Marco (no: no es un error), todo radica en la confianza, que se implanta siendo austeros. (Me pregunto porque se utilizará el concepto de ‘austeridad’ cuando, entiendo, de lo que se está hablando es de ‘administración eficiente de recursos escasos’). Para USA hay que continuar estimulando a fin de que lo que entre en el sistema sea superior a lo que sale a fin de que el exceso repare las roturas del envase.
La posición europea la encuentro lógica, la de USA no: cada vez los recursos son más escasos y cada vez la capacidad de endeudamiento se halla más agotada (en el caso de que eso sea posible, claro); el problema es que el modo de hacer propuesto por Europa tiene consecuencias al proponer la no utilización de factores productivos y el abandono de capacidades fabriles, lo que dará lugar a una menor actividad, más desempleo, menores recaudaciones fiscales, … y de eso, de esas consecuencias, no se dice ni pío. (Tampoco de que la debilidad monetaria favorecerá a las exportaciones del Área del Marco).
La postura USA es el tiro por elevación, el seguir considerando que el mundo necesita a USA y así van a continuar siendo las cosas: USA estimulará más y más su economía porque el resto del mundo seguirá financiándole, porque ese resto del mundo necesita que USA ‘esté bien’, a ello hay que añadir que el dólar continúa siendo unidad monetaria de referencia en prácticamente todas las cotizaciones de todo.
Saben lo que pienso: las cosas suceden cuando la evolución de la realidad posibilita que sucedan. Los planes E varios que se han estado inyectando fueron inevitables teniendo en cuenta cómo eran las cosas en aquellos momentos; pienso que no arreglaron absolutamente nada, pospusieron, amortiguaron, pero no solucionaron. El automóvil -el modelo económico- alcanzó una velocidad de vértigo que proporcionó bienestar y crecimiento, pero esa velocidad hizo pasar de vueltas al motor y precipitó al coche contra un muro. Los sistemas de seguridad del vehículo amortiguaron el golpe pero el motor está roto, y no se puede arreglar: es viejo y ya no hay recambios, por lo que hay que sustituir al motor; unas cuantas soldaduras en el bloque y un aditivo en el lubricante no son la solución, el problema es que cambiar el motor supone modificar radicalmente la personalidad de ese automóvil.
Y, ¿qué está sucediendo?, pues que cada economía está haciendo lo que le parece más conveniente, ¿por qué?, pues porque ya estamos entrando en la fase de supervivencia sin coordinación alguna ya que el individualismo continúa siendo el referente a seguir. ¿Se superará eso?, estoy convencido de que sí, pero antes hace falta que las cosas vayan mucho peor, hace falta que deje de pensarse que el milagro es posible, que volver-a-lo-de-antes es lo deseable, algo que tanto Europa como USA quieren alcanzar a través de caminos diferentes. (¿Japón?, pienso que va a totalmente a la suya haciendo creer lo que le conviene que se crea; ¿China?, pienso que es muy consciente de que, en el fondo, muy poco puede decir: es muy consciente de que depende de todo el mundo).
Insisto: pienso que es archifundamental que ese todo el mundo se ponga de acuerdo en que debe entenderse por ‘recuperación’, sólo entonces podrá pasarse a coordinar un camino conjunto; y también pienso es imprescindible que se piense en cómo abordar, tratar, afrontar, las consecuencias de recorrer ese camino, imprescindible y responsablemente.
¿El título de hoy?. Durante la Prohibición, en USA, se pedía un tea para solicitar un poco de whiskey en los bares en los que a uno le conocían, evidentemente el, en numerosos casos, brebaje se servía en taza de tea.
(¿Hasta dónde se va a llegar en esta espiral de recorte (encubierto, de momento) del modelo de protección social que ya ha empezado?, ni idea, por ahora hasta aquí: van ser recortados en un 12% los fondos que el Ministerio de Sanidad y Política Social remitía a los Ayuntamientos en concepto del Plan Concertado: un dinero como “una última red cuando todo se ha caído, cuando ya no tienen ni el subsidio por desempleo, ni dinero para pagar la luz, la hipoteca, para las familias que ya no tienen ni para comer” (El País 04.10.2010, Pág. 29). ¿A cuánto asciende este 12%?, pues a once millones de euros.
Pienso que es mezquino recortar esta cantidad, lo mismo que pienso que lo es eliminar ‘los 426 euros’, lo es porque cada vez van a ser más necesarios subsidios y ayudas como esa, y menos muchos gastos (¿necesarios?) que se continúan manteniendo. También pienso que se reinstaurarán: porque son más baratas que otro tipo de coberturas, y porque los últimos recursos no deben ser eliminados, y no por solidaridad, sino por lógica; y si existen fraudes que se investiguen. ¿Otro recorte que se hayan producido en el en Plan Concertado en el pasado?, cuando el Señor Eduardo Zaplana era titular de ese Ministerio.
Mi sugerencia: no se carguen ese 12%, más aún: aumenten esa partida, por lo que decía: por lógica).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
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