Secuencia

 

Santiago Niño Becerra.

Para muchos primer día efectivo del año. ¿Dónde estamos?, ¿adónde hemos llegado?, y ¿por qué?. Una exposición sintética de los hechos que han llevado a que las cosas estén siendo como son, de unos hechos que han determinado la evolución de esas cosas, podría ser la siguiente.

– En el 91, pero sobre todo en el 2001, se llega a una situación en la que para seguir creciendo hace falta aumentar masivamente el consumo.

– Se da crédito a mansalva para que las personas: las físicas y las jurídicas, y los Estados y los Gobiernos locales consuman de todo (recuerden: la inversión también es consumo).

– No se ponen restricciones al crédito, y para que no queden dudas se bajan los tipos de interés a tope.

– Se ponen en marcha mecanismos para realizar negocio con esos enormes volúmenes de crédito -las titulaciones en cascada y los empaquetamientos, ¿los recuerdan?- y con sus coberturas: los CDSs.

– Aumenta masivamente el consumo de todo y el endeudamiento de familias, empresas no financieras y entidades financieras, pero no sucede nada porque el crédito continúa fluyendo. El PIB, obviamente, experimenta un gran incremento.

– Los Estados obtienen superávits o fuertes reducciones en sus défits debido al aumento de la recaudación fiscal producido por el aumento en la actividad económica.

– Cuando la capacidad de endeudamiento empieza a venirse abajo la sistemática que inició el negocio comienza a hundirse -las subprime- y el proceso se va trasladando al resto de la operativa económica: el desempleo del factor trabajo empieza a aumentar.

– Los Estados inician planes de estímulo, de ayuda, de rescate de entidades financieras, a fin de revertir el declive en el que se fue entrando, lo que hace que las cuentas públicas empeoren y la deuda pública se encarezca. Se produce un cambio de cromos: un menor decrecimiento, unas décimas de crecimiento por un aumento sin parangón del déficit; lo peor: a nadie se le dio a escoger.

– Primeros síntomas de proteccionismo al intentar los países defender sus producciones y sus mercados. La actividad continúa cayendo u aumentando el desempleo.

– Se va poniendo de manifiesto la precaria situación de las entidades financieras cargadas de activos contablemente sobrevalorados, de deudas propias a pagar con vencimientos definidos. El recurso a la liquidez suministrada por los Bancos Centrales se hace creciente.

– Rescates de Grecia e Irlanda y doble fenómeno puesto de manifiesto por diferentes instituciones internacionales: son indispensables recortes de gastos y aumentos de contribuciones fiscales a fin de enjugar los déficits y pagar los intereses de la deuda, y para dar confianza a los mercados: a quienes han comprado la deuda y se pretende que sigan comprándola, pero ello origina la caída en las posibilidades de crecimiento, lo que mina la confianza de los mercados en las posibilidades de crecimiento futuro.

 

– La solución islandesa se obvia: que las entidades financieras se apañen con sus deudas y problemas.

– Portugal y España empiezan a ser miradas mal; Italia y Bélgica empiezan a ser miradas de reojo; Francia empieza a ser observada.

– Los inversores y las agencias de calificación desconfían de la capacidad de pago de quienes deben (debido a su deuda total aunque los Gobiernos sólo hablan de la pública), y exigen cada vez más para comprar la nueva deuda que los países van emitiendo y para la que van refinanciando. El precio de la deuda crece y crece, lo que aún dificulta más las posibilidades de remonte de los países.

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– Inexorablemente se va poniendo de manifiesto que hay que hacer lo que hay que hacer, lo que supone el abandono o la marginación de posturas individuales e incluso democráticas.

– La foto fija que muestra el 31 de Diciembre del 2010 o el 1 de Enero del 2011, tanto da, es la de un colectivo económico -personas físicas, familias, empresas, Administraciones públicas- que en su mayoría cuenta con una capacidad de endeudamiento prácticamente nula; la de un conjunto de entidades financieras que continúan acumulando porquería: no sólo la misma porquería que acumulaban, sino más, porquería que irá aumentando a medida que esa porquería se vaya depreciando y a medida que más porquería se vaya añadiendo a la ya existente; la de unos entes estatales y locales hiperdeficitiados con un déficit disparado y/o con un nivel de deuda muy-difícilmente-pagable / no-pagable; y la de un entorno económico con un exceso de capacidad productiva de-todo que apunta a un exceso de oferta sobre la demanda no menor al 20%, y que hoy se manifiesta en stocks difícilmente vendibles o no vendibles en absoluto por todo lo anteriormente apuntado.

La imagen del momento: me lo explicaron el Viernes pasado: piezas completamente nuevas procedentes del desguaces de automóviles nuevos comprados en lotes a bajos precios (y vendidos a esos bajos precios para darles salida) y vendidas en Inet con descuentos del 75% sobre los precios de catálogo del fabricante del automóvil en cuestión. Sí: ya hemos llegado aquí.

¿España? Considerando un ingreso medio de mil euros / mes, una familia media mantiene una deuda media de entre 300 y 500 euros financiada con su tarjeta de crédito. De lo que compra, el (70 – 80) % es con cargo a una tarjeta de crédito y/o débito, y el 20% de los bienes de alimentación que adquiere son pagados con tarjeta. (Datos extraídos de un muy buen trabajo que El País del 24.12.2010 publicaba en sus Págs. 38 y 39). Eso, claro está, hay que considerarlo teniendo en cuenta cosas como la estructura del PIB español, el nivel de desempleo de la economía española, la renta media, … A esto añadan las subidas-de-todo ineludibles y decretadas por decreto (es una redundancia, ya sé). El desempleo al alza. La dependencia de la economía española. La deuda total acumulada,…

¿El Gobierno?. ¿Los Gobiernos?. De lo que de verdad se puede culpabilizar al Gobierno nada se dice. A finales del 2007 ya se veía que la tendencia de las cosas no era la que hubiera debido ser; en el 2008 el hecho era evidente; clamoroso en el 2009, irrefutable en el 2010; pero el Gobierno, hasta finales del pasado Diciembre, continuó hablando del ‘próximo trimestre’, ahora está hablando del 2015. De eso, de la patada hacia adelante, es de lo que sí pude echársele la culpa al Gobierno, y a la oposición también.

Hoy estamos aquí, mañana, pienso, estaremos peor.

Lo dicho: un 2011 que sea lo-mejor-posible-que-pueda-ser.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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