Segundos fuera

 

Es un término que se utiliza en boxeo y cuyo significado es trasladable a diferentes ámbitos: en todos aquellos en los que alguien que disponía de algún tipo de asistencia se va a quedar absolutamente sólo ante sus circunstancias.

En el planeta, en Europa, en España, está habiendo (es un tiempo verbal forzado, ya) un cambio en el modo de hacer, radical, total, definitivo. Sucedió a mediados del 2010, cuando la precrisis dio paso a la crisis tras asumir ‘quienes llevan las riendas’ que cualquier arreglo era imposible siendo la única salida el cambio en ese modo de hacer: el cambio de modelo; a partir de ese momento todo empezó a cambiar. Lo que a la población llegó fueron recortes, reducciones, pero había algo más que hasta el inicio del año en curso quedó muy matizado: el mensaje. Pero cada vez ese mensaje está más claro (claridad a la que el principal partido de la oposición no ha contribuido en nada).

El pasado día 5, el Ministro de Trabajo del Reino de España dio una muestra de claridad en el mensaje, de diafanidad: los salarios deben ser moderados y crecer menos que la inflación, durante dos lustros. De esta idea pienso que pueden extraerse varias conclusiones:

– Como ya han leído aquí la economía española, dejando a un lado casos particulares ya conocidos y algún otro que pueda salir, no puede ganar competitividad vía mejora de su productividad porque ese camino es larguísimo y no se dispone de tiempo para llegar al final y hacer las cosas de otra manera, por lo que para ganar esa competitividad la única forma es a través de la ‘moderación salarial’.

– ‘Moderación salarial’ significa que las empresas reduzcan sus precios de venta porque sus costes hayan decrecido, pero por lo anterior y porque España fabrica el tipo de productos que fabrica: en la mayoría de los casos poco necesitadores de bienes de capital, tal reducción de costes se apuesta fundamentalmente a los costes laborales bajos, es decir, de haberlos, a crecimientos salariales por debajo de la inflación, en otras palabras, a caídas en los salarios reales y a pérdidas de poder adquisitivo de las personas asalariadas.

– También a reducciones en el resto de costes laborales, y aquí es donde se aprecia el verdadero valor de la reciente Reforma Laboral y de la legislación vinculada al mundo del trabajo que presumiblemente irá viniendo a partir de ahora: abaratamiento de la rescisión de contratos de trabajo, facilidad en la reducción de trabajadores ya contratados, reducciones de cuotas sociales empresariales, reforma de la negociación colectiva, fomento de formas flexibles de contratación, …

– Por vez primera se está admitiendo algo que Uds. aquí ya han leído: que las crisis sistémicas tienen una duración de diez años, pero algo así tiene consecuencias, consecuencias que desmienten análisis pasados. Cuando hace dos años, o uno, desde el Gobierno se hablaba de ‘recuperación’ tal concepto se asimilaba a crecimiento económico, reducción de la tasa de desempleo y creación de ocupación, mejora en los estándares de vida una vez superada la situación por la que la economía estaba pasando, pero el sentido de las palabras del Sr. Valeriano Gómez no van, pienso, por aquí.

– ¿Por dónde van?. Pienso que van por el lado de asumir que el consumo interno español va a caer y que la única vía factible es la exportación, la exportación de lo que sea posible (la actividad turística es una exportación) en la cantidad que sea posible, cantidad que estará en función de unos reducidos costes de producción, en este esquema, de unos bajos salarios en particular y, en general, de los más reducidos costes laborales que sean posibles.

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– Y sí, claro: lo anterior lleva al empobrecimiento de la sociedad española: menores remuneraciones de la población ocupada que sea necesaria, de la forma que sea conveniente (no es casualidad -nada lo es- que ahora se pretenda que aumente el trabajo a tiempo parcial).Es un adelgazamiento de los costes totales unitarios, es como una gigantesca devaluación en la que la inmensa mayoría de las españolas y de los españoles perderán calidad de vida, en un escenario de caída del modelo de protección social porque, en el fondo, es un coste más.

– Es un camino inexplorado en el que la experiencia del pasado no vale ya que la España de los 2010 nada tiene que ver con la de los 60, aunque se pretende pintarla con colores parecidos porque en nuestro catálogo no hay más tonos de pintura. Es un camino en el que se ha abandonado la mejora de la competitividad a través de la mejora de la productividad porque a día de la fecha y a nivel general es inabordable, y a nivel más local, de verse, ya se irá viendo.

 

– En resumen: se necesitará menos factor trabajo, en forma de más desempleo o más subempleo, y más barato a fin de optar a una mayor cuota exportadora y compensar el menor consumo que lo primero ocasionará. Empobrecimiento y peor calidad de vida derivados de menores rentas y más reducidas coberturas sociales brindadas por un Estado y unas administraciones regionales y locales en retroceso y con menores ingresos, y todo ello en un marco de elevada, en proporción a las rentas disponibles, imposición indirecta. Otra película, vamos, un modelo que acerca a la economía española a la mexicanización.

Las palabras del Señor Ministro de Trabajo suponen un segundo punto de inflexión: sustituido el mensaje de la recuperación por el de la estabilización tras ‘el viaje a Bruselas’ del pasado Mayo, ahora tocaba introducir el del realismo laboral: el desempleo va a continuar elevado, lo puede mitigar el subempleo, pero siempre subremunerado y precarizado por razones de competitividad superior: no hay alternativa, es así y así tiene que ser.

Se agradecen el mensaje del Ministro, de verdad: ahora todo está más claro. Y el pueblo, bueno, es lo que hay, y soñar con lo que suceda diez años después es libre, y gratis.

A sonado el gong: ¡segundos fuera!.

(¿Las nuevas previsiones del Gobierno, las de ayer?. Ya las conocen, no las repito. Lo que no dijo la Sra. Ministra es cómo va a conseguir la economía española crecer este año el 1,3% y reducir el déficit 3,2 puntos y ello teniendo en cuenta que se admite que el desempleo va a aumentar. ESA es la pregunta, y no discutir si el crecimiento es el que se dice que va a ser o si el paro va a ser mayor de lo que se dice.

Para el 2012, lo mismo: el déficit se quiere bajar otros 1,6 puntos, pero con el desempleo que se arrastra el PIB, se dice, aumentará el 2,3% con una tasa de paro del 18,5%, ¿cómo?. Y lo mismo el año siguiente. Y el principal partido de la oposición ocupado en otros temas).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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