Si al final no vamos a estar tan mal como la madre de la Merkel quiere hacernos creer

 

Bruselas reconoce en sus últimas previsiones que España está logrando un mejor control de la deuda pública que la zona euro y mejor de lo que había pronosticado hace un año. El endeudamiento público español se situará en 2011 en el 69,7% del producto interior bruto (PIB), cuatro puntos menos que lo previsto hace un año por la Comisión Europea, y 17 puntos por debajo del promedio de la zona euro, que escalará hasta el 86,5%.

Las mejores previsiones económicas son siempre las del pasado. Bruselas reconoce ahora que la economía española caerá en 2010 sólo el 0,2%, (asumiendo la previsión del 0,3% del Gobierno), una baja bastante más moderada que el 0,8% que había pronosticado hace un año. También el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha corregido el tiro. Hace un año su previsión de España para 2010 fue de una caída del 0,7%, pero que el pasado octubre redujo al 0,35%. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo, (OCDE), sin embargo, mantuvo invariable su previsión de hace un año de una caída del 0,3%.

Según las proyecciones de la Comisión de la semana pasada, a partir del cuarto trimestre de 2011, España crecerá al mismo ritmo que la zona euro (al 0,4% trimestral y seguirá al 0,5% en 2012). El FMI apuntaba el pasado octubre más lejos indicando que a partir de 2013, España crecerá a una velocidad mayor que la de Alemania, Francia e Italia. Vale la pena destacar dos datos de las previsiones para 2012 del último análisis de la Comisión Europea: La construcción (que aportó un 12% al valor agregado total de la economía en 2006) tendrá por primera vez un crecimiento positivo después de la crisis, reducción superior en un punto a la prevista por los analistas comunitarios hace un año. El déficit por cuenta corriente se situará este año en unos 50.000 millones de euros, menos de la mitad que el registrado en 2008.

Al mismo tiempo, España está reduciendo el déficit corriente a marchas forzadas lo que también contribuirá sin duda a adelantar su salida del túnel de la crisis. El desequilibrio exterior pasará del 9,6% en 2008 al 3,8% en 2011, una mientras que la inversión en bienes de equipo crecerá un 6%, superior a la de la Unión (5,6%).

En la mejora de la coyuntura ha influido de manera decisiva la reducción del déficit público a un ritmo mucho más acelerado que el previsto por Bruselas. La Comisión se ha ido acercando progresivamente a la senda del Gobierno que para 2011 había previsto un déficit público del 6%. Hace un año Bruselas pronosticó un desequilibrio de las cuentas públicas españolas del 9,3%, que luego fue corrigiendo sucesivamente al 8,8% y finalmente al 6,4%.

 
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El control de la deuda pública permite a España mantener una considerable distancia de países más atacados por los mercados. Para 2012, el endeudamiento de España alcanzará el 73%, del PIB, muy alejado del de Grecia (156%); Italia (119%); Irlanda (114%) y Bélgica, (102%). Y también por debajo de Portugal (92%); Francia (89%); Reino Unido (86,6%) y Alemania (75,2%).

El menor endeudamiento de España implica un menor coste en intereses. Bruselas indica que este año el coste de los intereses de la deuda supondrá el 2% del PIB en España, frente al 2,9% de la zona euro, 4,6% en Italia y 3.5% en Bélgica. En consecuencia, España puede dedicar más recursos a inversión pública (4,1% del PIB), mientras que la media de la zona euro se situará este año en 2,6%.

La mejor solvencia del sector bancario español en relación con la media europea ha quedado patente con los datos publicados la semana pasada por el vicepresidente de la Comisión y responsable comisario de Competencia Joaquín Almunia. Los recursos totales empleados en España (la mayor parte garantías para asegurar la liquidez) han ascendido a 334.000 millones, bastante menos que en Reino Unido (850.300); Irlanda (723.310); Dinamarca (599.000); Alemania (592.000) y Francia (351.000). Las diferencias son mucho mayores si se compara el capital realmente inyectado.

Esta mejora de las expectativas no contribuye sin embargo a resolver los dos principales problemas del país, el desempleo, que seguirá creciendo en 2011, impulsado por el aumento de la población y el endeudamiento exterior público y privado que ascendía a 1,7 billones de euros, (169% del PIB) y el 33% de la deuda total en 2009. La pesada carga de la deuda bancaria (1,6 billones) y la de las empresas (2 billones) es muy superior a la pública 80,6 billones), y el volumen del desempleo son sin duda elementos que inquietan a los inversores.

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