Si EE.UU. entra en suspensión de pagos el 3 de agosto, no sería la primera vez.

 

Carlos Montero.

El próximo 2 de agosto es el plazo límite para que el Congreso de los EE.UU. apruebe la ampliación del límite de deuda del país. En caso contrario, los Estados Unidos entrarán en impago. Algunos prestigiosos economistas, y hasta el propio presidente de la Reserva Federal, han declarado que una suspensión de pagos en EE.UU., tendría graves consecuencias sobre su economía, y por extensión, sobre la recuperación global. Pero de cumplirse este escenario, no sería la primera vez que sucediera en la historia de este país.

El analista John S. Chamberlain de Market Oracle, detalla una relación de las suspensiones de pagos de la historia de EE.UU. y sus consecuencias, y así nos podríamos hacer una idea más fiel, de que podría esperarnos en el futuro:

Suspensión de la divisa continental

La primera quiebra de EE.UU. fue en su primera emisión de deuda: La moneda emitida por el Congreso Continental de 1775. En junio de 1975 el Congreso Continental de los Estados Unidos de América, que se encontraba en Filadelfia, en representación de los 13 estados de la Unión, emitió notas de crédito por valor de 2 millones de dólares, a pagar en cuatro cuotas anuales.

Al mes siguiente se emitió otro millón de dólares, seguida por una tercera emisión de 3 millones. Estas fueron las primeras emisiones de “dólares continentales”, que fueron utilizados para financiar la guerra de la revolución contra Gran Bretaña. Las emisiones continuaron hasta un total de 241 millones de dólares.

El Congreso no tenía potestad tributaria, por lo que hizo a cada estado responsable de canjear un porcentaje de estas notas de acuerdo a la población. La administración de estas notas se delegó en la Junta del Tesoro en 1776. Rechazar las notas, o recibirlas por debajo del par estaba castigado cortando las orejas, u otras horribles sanciones.

Las notas progresivamente se fueron depreciando, según el público comenzó a darse cuenta que ni los Estados, ni su Congreso, tenían la capacidad para rescatar esa deuda. En noviembre de 1779, el Congreso anuncio una devaluación de 38,5 a 1 en los “Continentals”, lo que equivalía a un default actual. En este año, la negativa a aceptar las notas se generalizó, y el comercio se redujo a trueque, causando hambrunas esporádicas y otras privaciones.

Con el tiempo, el Congreso acordó rescatar las notas en 1.000 a 1. Este primer incumplimiento dio lugar a una pérdida acumulada de aproximadamente 7 mil millones de dólares para el público estadounidense.

El impago del Congreso Continental de los préstamos domésticos

Además de su emisión de moneda, el Congreso Continental pidió prestado dinero tanto a nivel nacional, como en el extranjero. La deuda interna ascendió a aproximadamente 11 millones de dólares españoles. El interés de esta deuda se pagó sobre todo, por el dinero recibido de Francia y Holanda. Cuando esta fuente de financiación se secó, el Congreso dejó de pagar su deuda interna, a partir del 1 de marzo de 1782. La satisfacción parcial de las deudas se hizo más tarde, aceptando notas de pago, y otros instrumentos indirectos.

En la sesión de 1790, el Congreso rechazó estos préstamos por completo, pero se ofreció a convertirlos a otros nuevos, con condiciones menos favorables.

El impago del billete verde de 1862

Después de la Guerra de la Independencia, el Congreso de los EE.UU. sólo hacía emisiones limitadas de deuda y de divisas, dejando los problemas de las finanzas públicas a los estados y a los bancos privados.

En agosto de 1861, este equilibrio entre las finanzas locales y federales cambió para siempre. La Guerra Civil indujo al Congreso a crear una nueva divisa, la cual llegó a ser conocida como el Billete Verde. Los billetes verdes originales fueron 60 millones de dólares, en pagarés a la vista a 5$, 10$ y 20$. Estos eran rescatados en especies en cualquier momento, a una tasa de 0,048375 onzas troy de oro por cada dólar. Menos de cinco meses después, en enero de 1862, el Tesoro de los EE.UU. suspendió el pago de esas notas, no canjeando la deuda.

 

Después de ese fracaso, el Tesoro hizo las siguientes emisiones de los billetes verdes de curso legal, que no se podían canjear a demanda, excepto por divisas extranjeras.

La suspensión de pagos del bono de la libertad

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La financiación del gobierno de los EE.UU.  se elevó a un nuevo nivel tras su entrada en la Gran Guerra, ahora conocida como la Primera Guerra Mundial. Las nuevas empresas del gobierno incluía la de mantenimiento de la flota mercante, la producción de munición, la de alimentación y equipamiento a los soldados, y muchas otras cosas que nunca se habían hecho, o a escala mucho menor.

Para financiar estas actividades, el Congreso emitió una serie de obligaciones conocidas como Bonos de la Libertad, a partir de 1917. Las series preliminares eran convertibles en otras emisiones posteriores con términos más favorables, hasta que la deuda se convirtió en bonos de la libertad por 7.000 millones de dólares, a 20 años, con un tipo de interés del 4,25% pagadero en oro, a una tasa de 20,67$ por onza troy.

En el momento en que Franklin Roosevelt asumió la presidencia en 1933, los pagos de interés estaban drenando las reservas de oro, y dado que el Tesoro sólo tenía 4.200 millones de dólares en oro, era obvio que no habría manera de pagar el capital cuando venciera en 1938, por no hablar de otras obligaciones de deuda que eran sustanciales.

Desde la década de 1890 el Tesoro había tenido pocas reservas de oro, y había financiado su déficit, haciendo nuevas emisiones de bonos, para comprar oro y pagar así los intereses de las emisiones anteriores. El resultado fue que en 1933, la deuda total era de 22.000 millones de dólares, y la cantidad de oro necesario para pagar siguiera los intereses pronto iba a ser insuficiente.

En este escenario, Roosevelt decidió dejar de pagar la totalidad de la deuda doméstica, negándose en canjearla por oro a los estadounidenses, y devaluando en un 40% a las mantenidas en divisas extranjeras. Al tomar estas medidas, el Tesoro fue capaz de hacer un pago parcial y mantener el cambio de divisas con los socios comerciales fundamentales para los EE.UU.

El resultado global de este impago fue intensificar la Depresión, reducir el comercio en la década de los 30, y contribuir al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Impago momentáneo de 1979

El Tesoro de los EE.UU. accidentalmente entró en impago para una pequeña cantidad de deuda, durante la crisis del límite de deuda de 1979. Debido a la confusión de la administración, 120 millones de dólares en pagarés vencieron el 26 de abril, el 3 de mayo y el 10 de mayo, sin pagarse. El Departamento del Tesoro acabó pagando el valor nominal de estas emisiones, pero eso no evitó, una demanda colectiva para que el Tesoro pagara intereses de demora.

El gobierno decidió evitar cualquier tipo de publicidad negativa, y decidió dar a los inversores lo que ellos querían. Un estudio económico posterior concluyó que el resultado neto de ese impago, fue un pequeño aumento permanente en los tipos de interés de los Bonos del Tesoro.

¿Qué pasará en agosto de 2011?

Muchas personas se preguntan sobre la posibilidad de un incumplimiento del Tesoro el próximo 3 de agosto, cuando no sean capaces de cubrir todos los gastos sin un mayor endeudamiento.
En este caso, es poco probable que un impago ocurra. Históricamente, los gobiernos dan prioridad al pago de los intereses de deuda, antes que el resto de gastos. Si la expansión del límite de deuda no se acuerda, el Tesoro dejará de pagar otros gastos, comenzando con los no esenciales, gastos discrecionales, y luego los gastos obligatorios, antes de entrar en default.

In extremis, lo que sucederá es que todas las pérdidas las asumirá la Reserva Federal. La FED mantiene algo más de 1,6 billones de dólares en deuda del Tesoro de los EE.UU.

Si EE.UU. entra en suspensión de pagos el 3 de agosto, no sería la primera vez.
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