Santiago Niño-Becerra

Niño-Becerra: ¿Reformas? ¿Qué reformas?

Niño-Becerra: ¿Reformas? ¿Qué reformas?

¿Se han preguntado el motivo por el que a todos los cambios que se están llevando a cabo en el modo de hacer las cosas y la razón por la que a la batería de procedimientos nuevos que se están introduciendo en la operativa con que las cosas se hacen se los denomina reformas?. Esos cambios y esos nuevos procedimientos no son reformas. Reformar es quitar la pared de una casa para juntar dos habitaciones, cambiar la cocina y el cuarto de baño, y poner parquet en el hall. Pero lo que se está haciendo no es eso, lo que se está acometiendo es un cambio de casa pero sin movernos del sitio, de modo que tras el cambio la casa será otra casa, otra casa totalmente distinta. Eso a lo que se está denominando ‘reformas’ es parte de la transición que nos llevará desde el modelo que ha sido el nuestro desde el final de la II GM al nuevo que tras la crisis -sistémica- en la que nos hallamos inmersos, entrará en funcionamiento. Lo que califica de ‘reformas’ son fragmentos de la estructura del nuevo modelo; piezas que irán siendo ensambladas hasta construir un nuevo ingenio. ¿Qué a lo que apuntan esos fragmentos, esas piezas, no parece agradable?. Pues no. Esa es otra de las diferencias con la Depresión: entonces de iba a mejor porque se suponía abundancia; ahora no porque se conoce escasez. Entonces, si todos esos cambios y todos esos nuevos procedimientos no son reformas, ¿por qué los llamarán así?. Vía|Santiago Niño-Becerra

Niño-Becerra: Factor de sostenibilidad

Niño-Becerra: Factor de sostenibilidad

Ya sabrán a qué me estoy refiriendo, apunta Santiago Niño-Becerra, sí: a las pensiones. Vienen muy malos tiempos para los pensionistas, tanto para los actuales como para los futuros (mucho más para los futuros). (Sugerencia: echen una ojeada al texto que El País del 19 de Mayo publica en su Pág. 30). Las pensiones. Su ‘reforma’ es la siguiente tras la primera fase de la ‘reforma’ del despido, de la educación y de la sanidad; quedará una: la de la prestación por desempleo. Una vez se haya completado esa primera vuelta de ‘reformas’ de estos cinco capítulos del modelo de protección social, vendrá la segunda vuelta: posiblemente la definitiva. Las pensiones, ¿cuál es la razón de esta ‘reforma’ que se está diseñando?. Pues una muy simple: hay pocos fondos y cada vez va a haber menos fondos (el mismo hecho de que se planté una reforma lo supone) para pagar unas pensiones que, tomando como base el momento actual, cada vez, se supone, habrá que pagar a más: más pensionistas percibiendo una pensión, y cada vez, se infiere, serían de importe superior: debido a su revalorización periódica. Ante esa tesitura, se continúa argumentando, sólo hay dos opciones: una es aumentar ingresos, bien a través del aumento de cotizaciones sociales, bien de la implantación de un impuesto específico; la otra es la de reducir el monto total a pagar en pensiones y repartir tal monto. La primera opción está descartada en todas partes, en todos los países. Por un lado, las expectativas de crecimiento, ya para después de esta crisis, con el nuevo modelo y una vez estabilizada la situación, pienso son reducidas: del 0,X%, todo muy eficiente y con mucha productividad, pero nada que ver con la abundancia vivida en años pasados; en consecuencia habrá menos para todo y lo que se dedique a algo, por ejemplo a pensiones, no podrá dedicarse a otra cosa. Por otro, ya no habrá una necesidad política para que las pensiones sean elevadas o, incluso, que existan: ni habrá que mantener una paz social ni habrá una Guerra Fría que templar; pero es que tampoco habrá una necesidad económica: el consumo como motor fundamental de crecimiento caerá, luego ya no será preciso el mantenimiento de poderes adquisitivos sostenidos de una población que ya no es productiva. Por otro más, ya no existirá ninguna razón ideológica que busque el bienestar de esas tercera y cuarta edades. En consecuencia, si el monto a pagar en pensiones debe reducirse, el camino a seguir debe abordar tres realidades: 1) el importe medio de las pensiones actuales debe ser menor; en qué medida lo sea cada pensión, ya se verá; 2) el importe medio de las pensiones futuras deberá reducirse, también se verá en cuanto lo hará cada pensión; y 3) la tendencia evolutiva del monto anual disponible para pagar pensiones debe suponerse decreciente. Como consecuencia de ello se ha decidido elaborar una fórmula que de forma automatizada y dejando poco margen para la interpretación calcule anualmente (o en períodos de cuatro años, parece ser) de qué importes dispondrán como ingresos los pensionistas. Políticos en el Gobierno de uno y otro color lo negaron en el pasado: las hemerotecas ahí están, pero las pensiones, el importe que cada mes va al bolsillo de los jubilados, va a ser menor, y, pienso, va a ser tendencialmente menor a medida que los años vayan pasando; el punto de partida es muy simple. Al ir aumentando progresivamente la esperanza de vida, ha ido aumentando, tanto el número de pensionistas como el número de años que esos pensionistas perciben su pensión, y ya con los recursos actuales el mecanismo es insostenible. Dirán que eso ya se debió ver cuando en los 50 se puso en marcha el sistema, y sí, seguro que se vio, pero en la década de 1950 la década del 2010 se veía como la Eternidad, por lo que nadie se ocupó del tema. (En España la cosa fue más grave porque España no llegó al modelo de protección social hasta los 80, mala suerte para la ciudadanía española). Pero lo peor para este tema de las pensiones no se halla en el presente sino en el futuro. Enfrentado a un futuro de escasez el planeta va a tener que elegir en qué emplea esos recursos. Demasiados pensionistas viviendo demasiados años y percibiendo pensiones crecientes no es un supuesto compatible con un escenario de recursos escasos. Cierto es que a medida que el modelo de protección social se vaya ‘reformando’ -sobre todo en el apartado sanitario- la esperanza de vida irá cayendo, lo que se verá favorecido por la caída de los ingresos por pensiones que irá degradando las condiciones de vida de los pensionistas y disminuyendo su esperanza de vida. Como la otra opción de momento no es contemplable y la reducción de la esperanza de vida será relativamente lenta, la única opción justificable desde el lugar que hoy ocupan la política, la moral y la ética actuales es la reducción de las pensiones. Lo que puede esperar cada pensionista en España a partir del 2019 (primeramente se habló del 2032 pero la operativa se quiere adelantar al 2014 con aplicación al 2019: imaginen las expectativas de ingresos tan terroríficas que se estarán barajando para adelantar trece años la puesta en marcha efectiva del proceso) es una caída efectiva de su pensión (eso, pienso, lo notará ya a partir del 2014 vía revalorizaciones) tanto en cuantía anual -importe nominal- como en términos reales -poder adquisitivo- ya que el nivel de precios nunca va a volver a estar vinculado a las pensiones (probablemente ese sea uno de los motivos por el que se está diseñando un nuevo IPC: inflación subyacente y descontando el impacto de la imposición indirecta que se considere no tener en cuenta). Y así un año tras otro hasta que, pienso, la pensión de jubilación se convierta en un subsidio único a modo de prestación marginal. En un escenario como ese es cuando la prolongación de la edad de jubilación cobra todo su sentido: las personas ocupadas, pura y simplemente, no podrán jubilarse a no ser que pertenezcan a una élite que haya podido ahorrar, de algún modo, porque su renta se lo haya permitido (una minoría) o aquellas otras que trabajen de forma continuada para grandes corporaciones en puestos de alta generación de valor, y en su contrato figure una renta a pagar por la empresa una vez la persona no pueda continuar desempeñando en ésta sus tareas; evidentemente, otra minoría. ¿Un panorama de caída de las condiciones de vida de las personas ‘jubiladas’?, pues si. Por un lado, una menor recaudación como consecuencia de un muy elevado desempleo estructural fruto de una necesidad decreciente de factor trabajo junto a unos salarios medios menores que aportarán menores recaudaciones; por otro, un crecimiento económico reducido que no permitirá mejorar los ingresos públicos. Pinta mal el escenario de mañana mismo para la mayoría de pensionistas, peor considerando que cada vez es mayor el número de familias en las que la pensión del abuelo o de la madre es un ingreso esencial en la economía doméstica. ¿El ‘factor de sostenibilidad de las pensiones’?, un mero artificio lingüístico-aritmético para reducir las pensiones. Al igual que en todas partes hubo un Plan E, en todas habrá un factor de sostenibilidad que degradará el estándar de vida de los pensionistas debido a la imposibilidad de mantener el actual, pero, y la Historia es un argumento, posiblemente esa degradación será mayor en el reino. ‘¿Por qué lo llaman amor …?’.

Niño-Becerra: Exportaciones

Niño-Becerra: Exportaciones

¡La salvación de España está en las exportaciones! ¡¡¡¡LA SALVACIÓN DE ESPAÑA ESTÁ EN LAS EXPORTACIONES!!!! ¿hay algo que se esté repitiendo con más insistencia últimamente en este país (y en otros) por parte de un montón de gente de lo más variopinto?. Otra vez: ¡La salvación de España está en las exportaciones!. Veamos el tema con calma. En el cuadro adjunto están detalladas, en millones de euros, las cantidades exportadas por las regiones españolas en el año 2012 y, también, el porcentaje que tales cantidades representan sobre el total de España. Junto a éstas, una estimación del PIB de cada región referido al mismo año, también expresados en millones de euros. Finalmente la tasa que sobre el PIB de cada región representan sus exportaciones. La fuente de las exportaciones es el ICEX, la de los PIBs el INE. ¿Qué puede deducirse de tales números?. Atendiendo a las exportaciones, a una región, Catalunya, corresponde más del 25% del total de exportaciones realizadas por España; dos regiones -Andalucía y Madrid-  llevan a cabo entre el 10% y el 15% de las exportaciones españolas, y cuatro entre el 5 y el 10%. Es decir, tres regiones exportan el 49,5% de lo que España exporta y tres el 25,9. En otras palabras: de seis regiones dependen las tres cuartas partes de las exportaciones de España. Esto responde a una pregunta que casi nunca suele formularse: ¿quién exporta en España?. ¿Pueden las exportaciones salvar a España?. Pienso que no. Un crecimiento de las exportaciones españolas, en su mayor parte, beneficiará a las regiones más exportadoras; de hecho beneficiará más a las de la parte más alta de la lista de quienes más exportan por los efectos directos e indirectos que sobre la economía regional tendrán la elaboración y preparación de los bienes exportados. Sobre el peso de cada región en el PIB total no comentaremos nada porque es tema es bastante conocido y porque los datos de la tabla son suficientemente explicativos. Pero los datos sobre el PIB nos van a servir para otra cosa. Observen la columna de la derecha. En ella queda recogido, para cada región, que fracción de su PIB es generada por las exportaciones. Este dato tiene interés para ver si la economía de una región está, independientemente del volumen de sus exportaciones, verdaderamente orientada, o no, hacia el exterior. Lo que sale es interesante. Vía|Santiago Niño-Becerra En una región las exportaciones representan más del 35% de su PIB, exactamente el 38%, es Navarra. En dos: Euskadi y Murcia, equivalen a una cantidad que oscila entre el  30% y el 35% de su PIB. En tres: Aragón, Catalunya y Galicia las exportaciones oscilan entre el 25% y el 30% del PIB que esas regiones generan. En otras tres regiones la tasa va del 20% al 25%; en otras tres del 15% al 20%; en dos del 10% al 15%; y cinco exportan diversas cantidades que, como máximo, suponen el 10% de su PIB. Ahora había que ver el valor de lo que se exporta; donde están las sedes de las compañías que exportan; dónde los centros de decisión de las plantas exportadoras; si lo exportado es muy o poco intensivo en factor trabajo y factor capital; la carga tecnológica de eso exportado; etc.; etc. Pero el resumen del resumen, pienso, es muy simple: muy pocas regiones exportan mucho y en muy pocas regiones lo exportado tiene una verdadera significación. Volvamos al principio: ¿pueden ser las exportaciones la salvación de España?. Decididamente no, aunque sí para alguna región las exportaciones desempeñan y pueden continuar desempeñando un papel muy, pero que muy significativo (si es que el entorno no cambia de golpe, claro).

Niño-Becerra: Conversación

Niño-Becerra: Conversación

Tengo una muy buena amiga que trabaja en un departamento de una entidad financiera en una ciudad española. Hace unos días le remití el link de una noticia que abordaba problemas del sector. Me respondió con un comentario sobre la noticia, acabando su mail con: “El tema de (los bancos) debe ser mucho más jodido de lo que lo pintan. Aquí los jefes están muy callados… ¡y cuando esto pasa es muy malo!”. Mi amiga lleva tiempo buscando otros destinos en otras latitudes, pero no encuentra nada potable. En mi respuesta le hice un par de reflexiones y acabé: “Vale, (nombre de mi amiga), pero sigue buscando. La senda de caída a la que estamos llegando es tremenda”. Ella respondió con un lacónico: “SI ME ECHAN CREO QUE VOY A BUSCAR ALGO POR MI CUENTA… PORQUE TODO ESTA FATAL”. Le dije que si pensaba que lo mejor era cambiar, que intentara hacerlo lo antes posible. Me respondió: “Ya, ya … está todo tan parado y mal…. He mirado en empresas y te ofrecen 1.000 euros de sol, a sol”. Tras leer su respuesta me quedé helado porque esa persona es una auténtica profesional en su campo. “Con tu experiencia. ¡Alucinante!. Te recuerdo que el salario mínimo está en 645 euros. Eso produce auténtica tristeza, (nombre de mi amiga), porque eres buena; si fueras una petarda, pues vale, pero eres buena”. Su respuesta fue demoledora: “El otro día mi madre me presentó una chica de unos 35 años que habla 3 idiomas, super culta e inteligente y con carrera y master que está trabajando en (nombre de una cadena de comida rápida)” Y añadió en otro mail: “Pues ahora he consolidado categoría y en teoría cobro 42.000 más 10.000 en bonus. Antes cobraba 32.000 más bonus … Yo tuve muchas ofertas y no me fui porque me encantaba el trabajo y ahora ni trabajo ni sueldo…” Le contesté con una reflexión del estado en que ahora se hallaban / podían hallarse las entidades que en su día le realizaron ofertas, y le adjunté un link: http://bit.ly/19u7sFE. Me respondió: “Pues la pifié mucho al no irme … Pero los trabajos ofrecidos eran más aburridos que el mío aunque los sueldos mejores (en ese momento prefería trabajo guay a sueldo). Fueron ofertas de (nombre de cuatro entidades financieras)”. Bien. En esto estamos y hasta aquí hemos llegado. Una persona joven, especialista en unos temas financieros concretos, atrapada en una dinámica en la que la oferta de trabajo es muy superior a la demanda, y en una situación en la que difícilmente va a poder repetir las condiciones que ahora tiene, unas condiciones que, difícilmente, volverá a encontrar. Y no, entre sus opciones no figura la de ir jugar al golf con Mr. Warren Buffet. Vía|Santiago Niño-Becerra