Santiago Niño-Becerra

Niño-Becerra: Emigración / Inmigración

Niño-Becerra: Emigración / Inmigración

Fundamental: recuerden que jamás hablo de política, luego en lo que viene a continuación no hay ni una brizna de ella. Quien la quiera buscar en lo que a continuación viene, le sugiero que deje de leer en este instante. En tiempos de paz y en el 99,99% de los casos, la emigración se produce porque quienes se van no tienen posibilidades de desarrollo económico ni social en sus lugares de origen: el ejemplo que siempre se pone: los 55 M de personas que desde Europa emigraron a USA entre 1840 y 1913: en Europa se habían convertido en población activa excedente porque el desarrollo económico de entonces no podía ocuparlas porque no las necesitaba. Quienes emigran se convierten en inmigrantes cuando llegan, y en pura lógica, esos inmigrantes tienen que tener ante sí una panoplia de posibilidades, positivas, se sobre entiende. Qué hagan y cómo lo hagan dependerá de las circunstancias y de lo que les permitan las autoridades y el entorno de la zona o país al que han emigrado. Evidentemente, y aunque existan puntos en común, es muy diferente el entorno al que emigraron un irlandés o un italiano que llegaron a USA en 1860, al de un español o un portugués que se fueron a Alemania en 1962, y al de un marroquí o un guatemalteco que ha venido a España en el 2002. Tal vez aquel irlandés se instaló en Five Points, en NYC, y en él que pudo inspirarse Martin Scorsese cuando dirigió ‘Gangs of New York’; y el italiano se integró en una caravana que se dirigió hacia el Oeste, registró unas tierras en lo que sería Oklahoma para lo que tuvo que matar a algunos indios. El español y el portugués entraron a trabajar en una planta fabril situada en las cercanías de Munich en las que trabajaban, de forma totalmente legal, el tiempo estipulado y por el que les pagaban un salario para ellos de cine que, casi en su totalidad, remitían a sus empobrecidas familias. Y, tal vez, el marroquí y el guatemalteco llegaron a España con un visado de turista, se establecieron de forma no legal, y, muy posiblemente, ilegal, empezaron a trabajar en la construcción, en la agricultura o en la hostelería, también muy posiblemente sin garantías y explotados en horario y en salario, salario que, en parte, remitían a sus familias en el exterior y en parte muchos emplearon como respaldo para adquirir una vivienda. Entre los tres casos expuestos existen puntos en común, pero las diferencias son enormes. De USA, hasta 1900 no puede hablarse como un país completamente formado: en 1890 tuvo lugar la que está considerada la última masacre de indios perpetrada por la caballería estadounidense: en Wounded Knee, Dakota del Sur. USA, al estar en formación, absorbía toda la población que llegase, sobre todo desde que finalizó su Guerra Civil: los actuales WASP son descendientes de parte de aquellos emigrantes. En Alemania ya no fue igual. La emigración fue necesaria para arrancar la reindustrialización y avanzar en la potenciación de la economía alemana tras la II GM en un período en que, en todas partes, para generar más PIB era necesario ocupar a más factor trabajo. Pero Alemania, la RFA: adonde el español y el portugués de nuestra historia emigraron, ya estaba formada, por ello, cuando llegó la recesión del 73 a muchísimos de aquellos emigrantes les invitaron a irse, y muchos otros se fueron porque a mediados de los 70 en España o en Portugal ya había unas expectativas que en 1962 no había: pocas contra ninguna. Y ese español y ese portugués muy posiblemente, aunque tal vez menos bien de lo que pensaban, encontraron un lugar en la sociedad laboral española y portuguesa, respaldados por la familia que les esperaba a su llegada. Los casos del marroquí y del guatemalteco, son muy distintos. Su emigración fue económica, sí, pero su establecimiento y su estancia se produjeron en demasiadas ocasiones de foama ilegal, y fueron conscientemente mantenidas por las autoridades de tal forma. Fueron los años del ‘España va bien’. Había que construir 800.000 viviendas al año y atender la estancia de muchos millones de turistas, y había que hacerlo al menor coste laboral posible a fin de que los beneficios fueran los mayores imaginables. Y como a través de la imposición indirecta y de los que estuvieran de forma legal ya se recaudarían impuestos y cotizaciones sociales, y como el crecimiento continuaba y continuaba, todo estaba bien. Pienso que la Historia será muy dura cuando analice la inmigración española venida entre mediados de los 90 y finales de los 2000, la fase del ‘España está de moda’, lo será con respecto a cómo se administró la llegada y la estancia de esa inmigración, y lo será con cómo evolucionó el ya problema de la inmigración cuando España empezó a ir mal. España, toda España, cometió tropelías sin cuento sobre la inmigración cuya llegada permitió y fomentó, y luego, cuando el boom acabó, se quedó sin argumentos para abordar un problema de seis millones de personas y un problemón de más de dos millones. Pienso, siempre he pensado, que la residencia en un país para extranjeros ha de estar vinculada a un contrato de trabajo; y siempre he pensado que mientras un inmigrante se halle en un país ha de contar con absolutamente las mismas garantías legales que un originario histórico de ese país. Eso significa que su entrada debe ser registrada como trabajador porque ha de entrar ya con un contrato en la mano por un tiempo determinado para realizar unas tareas especificadas en una entidad concreta y conocida. Que ha de hacerlo contando ya con una residencia, con una remuneración conocida, con unas plazas escolares ya asignadas para sus hijos. Eso supone que los ‘papeles’ de ese inmigrante han de pasar unas verificaciones determinadas. Que su lugar de trabajo ha de contar con unas especificaciones que se ajusten a la legalidad y que han de pasar unas inspecciones de seguridad e higiene en el trabajo. Eso significa que ese inmigrante ha de contar con idénticos derechos que un originario. Vía|Santiago Niño-Becerra

Niño-Becerra: Paro

Niño-Becerra: Paro

Para el catedrático Santiago Niño-Becerra en estos momentos el tema del desempleo se encuentra así: – Desde mediados de los 1980s la generación de PIB se fue progresivamente desvinculando de la cantidad de factor trabajo utilizado, el motivo fue la aplicación de tecnologías crecientemente eficientes, de creciente facilidad de uso y de precio decreciente, así como la de procesos organizativos cada vez más productivos. – En consecuencia el mecanismo para crecer dejó de ser la consecución de la plena ocupación del factor trabajo. – Al abandonarse la búsqueda del pleno empleo del factor trabajo la demanda de trabajo desciende pero no lo hace la oferta de trabajo, con lo que en el mercado de trabajo se agudizan las tensiones, tensiones que se traducen en caídas de salarios, de los ingresos públicos como consecuencia del menor consumo que realizarán los parados, y de la recaudación de cotizaciones sociales,  así como  aumento del desempleo, y del gasto público para atender al creciente número de desempleados. – Si a lo anterior se añade que en el país o zona contemplada se ha producido un fenómeno migratorio incrementado por el hecho de que en ese país o zona se utilice un modelo productivo superintensivo en factor trabajo, las tensiones en el mercado de trabajo de ese país o zona se agudizan. – Y más se agudizan si ese país o zona arrastra una deuda total gigantesca y sus ingresos fiscales se han derrumbado. Bien. ¿En qué situación se halla España?. España es un país que tiene un modelo productivo intensivo en factor trabajo que genera un PIB en el que son mayoría los bienes y servicios de medio y bajo valor añadido, y en el que se introdujo a seis millones de inmigrantes a fin de reducir costes productivos para que quienes producían pudieran aumentar sus márgenes. Al caer las actividades generadoras de PIB el desempleo ha aumentado en España, en porcentaje más entre la población inmigrante, pero el empeoramiento de las condiciones de trabajo no incide en un repunte de la actividad porque el crecimiento habido en el pasado se financió con deuda y la capacidad de endeudamiento de las personas físicas y jurídicas en España así como el de sus entes administrativos públicos se halla agotada. En un escenario como el actual se crea muy poco empleo porque al primar la productividad y al fabricarse las cantidades necesarias de forma flexible es más eficiente recurrir a la tecnología, cosa que en España es poco posible debido al reducido valor de lo que España fabrica (al margen de que destruye empleo); y a mayor abundamiento, España no puede recurrir a su factor trabajo abaratado debido a que se hundieron las actividades en las que España basaba su generación de PIB así como las capacidades de consumo de los españoles al hacerlo su capacidad de endeudamiento. Es decir, o España se acostumbra a una tasa de desempleo muy elevada, junto a una alta tasa de emigración de sus mejores profesionales, y a tasas bastante altas de subempleo y paro encubierto; o se vincula contrato de trabajo a permiso de residencia, se interviene y dirige el mercado de trabajo de modo que se asignen obligatoriamente puestos de trabajo a personas, y se asumen elevadísimas tasas de temporalidad, trabajo a tiempo parcial y contratación por obra y servicio, en un escenario de subempleo generalizado aunque de relativamente baja tasa de paro. En ambas alternativas, naturalmente, se producirían caídas muy acusadas en las rentas medias del trabajo asalariado. La verdad, por mal que suene, es que ya no se necesita tanto factor trabajo como antes se necesitaba y la tendencia es que cada vez se va a necesitar menos. Ya existe un excedente de población activa, y ese excedente va aumentar, mucho; por todo lo antes dicho, evidentemente. Cada vez se necesita menos factor trabajo y cada vez se va a necesitar menos, esa es la realidad. Y no: el reparto del tiempo de trabajo no funciona en la mayoría de los casos porque al aplicarlo la productividad cae. Es preciso aumentar la eficiencia porque, excepto de trabajo, cada vez hay menos recursos, pero, a la vez, la población es la que es. Un muy mal binomio para reducir el paro.

Niño-Becerra: Las cosas que vienen de atrás

Niño-Becerra: Las cosas que vienen de atrás

El 20 de Diciembre del 2010 (no, no es un error) la OCDE publica el habitual informe anual sobre la economía española ( http://bit.ly/12bh0RE ) que plantea una operativa respecto al funcionamiento de ciertos aspectos del modelo de protección social. (No intenten abrir el link: aparece un aviso que dice no se puede abrir, que el sitio web informa que no se encontró el elemento solicitado). Mercado de trabajo: 1) diseñar un contrato de trabajo único que no distinga entre fijo y temporal con una indemnización creciente con la antigüedad, 2) abaratamiento del despido, 3) eliminación de la ultraactividad en los convenios colectivos. 4) flexibilización de la negociación colectiva y facilitación de las cláusulas de descuelgue en los convenios, 5) eliminación de las cláusulas de mantenimiento del poder adquisitivo ante la inflación, 6) vinculación entre percepción de un subsidio por desempleo y búsqueda de empleo. Jubilaciones: 1) prolongar la edad de jubilación de modo que se vincule a la esperanza de vida, aumentando automáticamente aquella a medida que lo haga esta, 2) reducir la duración y los importes de los subsidios que se pagan a los trabajadores de mayor edad (hasta su eliminación) a fin  de retrasar su edad de jubilación (si no están ocupados aceptarán lo que se les ofrezca y en las condiciones que se les ofrezcan), 3) eliminar la jubilación parcial, 4) aumentar las cotizaciones para aquellos trabajadores que prolonguen demasiado su jubilación (para que liberen puestos de trabajo). Pensiones: 1) considerar toda la vida laboral para el cálculo de la pensión, 2) aumentar el plazo de cotización para tener acceso a una pensión, 3) endurecer la normativa para percibir pensiones de viudedad, 3) si existen, suprimir regímenes especiales: en España: pesca, minería., 4) “Reducir la generosidad de las prestaciones en relación con las contribuciones” (El País 21.12.2010). Fiscalidad: 1) Aumento del IVA en aquellos bienes que tengan un impuesto reducido y superreducido, 2) reducir el impuesto sobre beneficios a grandes empresas, 3) eliminación de los tipos reducidos en el impuesto sobre beneficios a pymes), 4) disminución de las cotizaciones sociales que pagan las empresas. Vuelvan a leerlo y compárenlo con lo que ahora está sucediendo, con lo que se dice, con lo que hay que hacer. ¿A quién puede sorprender  lo que sucede? Vía|Santiago Niño-Becerra

Niño-Becerra: Cambio de reglas

Niño-Becerra: Cambio de reglas

Queridos lectores, si me lo permiten, les sugiero lean con atención el artículo que a continuación les dejo del Catedrático de Estructura Económica, Santiago Niño-Becerra. Estoy seguro será de su interés. Recibo un mail de un lector: “Desde Bruselas se esparce la noción de que los depositantes de los bancos han de correr los riesgos asociados a las entidades. Esto es, para mí, cambiar las reglas. Cuando cualquier cliente efectúa un depósito de su dinero en una cuenta bancaria el banco le da un papelito y ya está. Cuando un banco presta un dinero a un cliente le hace firmar delante de un notario u otro fedatario todo tipo de garantías, porque el banco tiene un riesgo. Creo que hay que diferenciar entre un depósito (no riesgo) y un préstamo. Si los depósitos tienen los mismos riesgos que un préstamo, entonces son préstamos y, en consecuencia, se tendrían que documentar mejor y pedir garantías, no? Cree usted que se debería concienciar a los depositantes sobre este cambio de reglas?” Mi respuesta: “Sí: es un cambio de reglas. Las nuevas reglas dicen que Ud. es responsable del banco en el que ingrese su dinero, y si su banco tiene problemas, Ud. deberá contribuir con lo que tenga, y si no tiene ni acciones ni deuda de ese banco, pues con el depósito que en el banco tenga. Y de ‘los depósitos garantizados’, nada de nada. Primero porque no hay suficientes euros en el planeta para garantizar hasta 100 m € por cuenta y titular; simplemente piense cuanto hay en la caja del español Fondo de Garantía de Depósitos; por eso ya se están empezando a murmurar otras cifras: garantía hasta 25 m €, hasta 20 m €, … El mensaje pienso, es claro: lo suyo, es cierto que es suyo, pero siempre que no exista un interés de índole superior. Y por encima de todo esto el que, sigo pensando, es el objetivo final: eliminar el dinero metálico y sustituirlo por dinero electrónico con medios de pago informáticos. 100% de control y reducción de costes de emisión y de administración en vertical”. Ciertamente se trata de un cambio de reglas, ¡pero es que en eso estamos!: en meter unas reglas nuevas por las que se rija el modelo nuevo. Y quien pierda con el cambio, que se aguante.