“Una sociedad anestesiada con subsidios no es, precisamente, la mejor compañera de viaje en bolsa..”

 

Moisés Romero.

“Una sociedad anestesiada, una sociedad zombi, como esos que recorren diversas ciudades españolas desde hace días promocionando una película, una sociedad que mira al cielo del Estado esperando el maná para subsistir, no es, precisamente, la mejor compañera de viaje en Bolsa, por mucho que nuestro Ibex quiera erguirse al modo del mercado índice del mundo. Vivimos en la época del subsidio para tapar bocas, acallar posibles algaradas…¿Hasta cuándo? Por lo pronto, el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha avanzado que el Gobierno prorrogará seis meses más, desde febrero hasta agosto, la ayuda de 426 euros para Parados que hayan agotado la prestación por Desempleo y el subsidio y que estén inscritos en programas de formación. El ministro ha señalado que el Número de Parados que reciben prestaciones contributivas ha dejado de crecer desde mayo y que previsiblemente se irá reduciendo en lo que queda de año y durante 2011, pero muy pocos se lo creen, porque todas las proyecciones económicas y financieras que manejan las principales instituciones privadas para el año que viene son peores que las que estamos viviendo. Creo que España seguirá pendiente del subsidio mucho tiempo más, aunque sea a costa de adelgazar otras partidas presupuestarias”, me dice el director de ventas de una sociedad de valores y Bolsa.

“¿Cómo pretender con estos mimbres que mi sociedad funcione como antaño? En la actualidad vender Bolsa o productos relacionados con ella es una tarea imposible. Pero no tengo mayores opciones. Ya sabes que las últimas encuestas señalan que entre los hombres en paro mayores de 45 años, el 94,6% perdió su empleo a causa de un ERE o porque tenía un contrato temporal. En cuanto a las mujeres, destaca que el 12,9% está en paro porque decidió incorporarse al mercado laboral tras un amplio periodo de inactividad. Ante la merma de ingresos que supone estar en paro durante más de un año, el 95% de los desempleados mayores de 45 años aceptarían un trabajo con una cualificación inferior a su formación. En este sentido, un 98% admite que necesita “urgentemente” un empleo para poder afrontar sus pagos, e incluso un 67% se preocupa por caer en riesgo de exclusión social si continúa sin encontrar trabajo. La desconfianza sobre la evolución de la economía y los ajustes de las empresas para evitar pérdidas llevan a los encuestados ocupados a mirar al futuro también con inseguridad. Así, un 53% cree que podría pasar a engrosar las listas del paro en los próximos 12 meses, frente al 47% que confían en mantener su puesto. O sea, ¡Virgencita, Virgencita…”, añade.

Tras este cambio de impresiones busco documentación al respecto. Así, en el lenguaje económico corriente, los subsidios son aplicados para estimular artificialmente el consumo o la producción de un bien o servicio. Son los mecanismos contrarios a los impuestos.

Generalmente la aplicación de subsidios específicos al consumo o a la producción de un producto cualquiera, tiene su origen en la intención de los Estados de alcanzar metas sociales, o bien favorecer (por distintas razones) a determinadas personas, actividades o zonas de un país.

 
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También suele otorgarse desde el Estado a las empresas privadas, con el fin de evitar que posibles aumentos de tarifas lleguen a los consumidores finales de los productos o servicios que ellas proveen, y así proteger la economía regional (principalmente en épocas de inflación).

Para las economistas “liberales” son mecanismos artificiales para modificar la asignación de recursos de la economía, a los que toman como perjudiciales para el normal desarrollo de la misma, ya que consideran que la asignación de recursos debe ser efectuada por el “mercado”.

Jordi Tort ha escrito ¿Donde esta el problema? Empieza cuando instituciones como el FMI, Fondo Monetario Internacional se acogen al modelo neoliberal dejando de lados modelos que apuestan claramente por la redistribución de rentas, modelos sociales y solidarios. En realidad, el poder está concentrado allí donde está el capital, y todas las decisiones políticas afectan al desarrollo de las diferentes economías mundiales, y pasan de ser decisiones políticas a ser decisiones económicas tomadas por los que dominan el sistema.

El único modo desde el que se puede luchar contra ese sistema pasa por revertir de algún modo la redistribución del ingreso, pero no con medidas encaminadas a ofrecer subsidios a los que tienen menos. No podemos sólo cubrir las necesidades vitales de estos a cambio de que sigan estando marginados, o a cambios de integrarlos a un sistema económico que sigue promoviendo las desigualdades. ¿De qué sirven, por ejemplo, los subsidios agrarios, si las tierras siguen siendo de los mismos, y con esto sólo conseguimos solucionar el problema mientras dura ese subsidio? Los subsidios, lo único que buscan es aumentar la capacidad de demanda de los subsidiados, de este modo, a aumento de la capacidad de demanda, aumento de precios, por tanto lo único que conseguimos es equilibrar la situación en el mismo sitio, pero con un nivel de precio más alto, cosa que repercute directamente en un aumento de los beneficios de los que poseen el capital. ¿Podemos llamarle a eso redistribución de rentas? Además, la economía de subsidio aumenta el pillaje y la economía sumergida, ya que se busca el acceso a este tipo de subsidio para mejorar los niveles de renta, en lugares donde estos subsidios son de acceso habitual. Optar por una redistribución de propiedades entre aquellos que las trabajan puede ser una opción muchísimo más justa, sobretodo en la agricultura.

¿Existen otros sistemas que puedan garantizar la redistribución de rentas?

“Una sociedad anestesiada con subsidios no es, precisamente, la mejor compañera de viaje en bolsa..”
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