El vencimiento de depósitos reabre la lucha por el cliente

 


 

Juande Portillo.

La falta de liquidez que afrontaba el sector financiero español a comienzos de 2010 llevó a las entidades a elevar violentamente la rentabilidad que pagaban a sus clientes por depositar en ellas su dinero. En marzo, Banco Santander rompió la baraja al ofrecer un depósito al 4% TAE a 12 meses. El órdago llevó a otras muchas firmas a subir sus apuestas para competir con el gigante cántabro. Las cifras llegaron hasta el 5%. Sin que esta batalla haya terminado de morir nunca, el sector afronta ahora, un año después, el vencimiento de aquel aluvión de depósitos. Para la banca, al pago de los altísimos tipos de interés que garantizaron entonces, se le suma ante todo el temor a que los clientes quieran retirar sus fondos. Y en pleno proceso de reorganización de las cajas de ahorro, la situación ha originado una nueva guerra por el pasivo.

La entidad que preside Emilio Botín ha demostrado que seguirá marcando el ritmo. El banco ha lanzado un depósito estructurado en el que el 90% del capital se remunera al 4,5% TAE a los 12 meses. El 10% restante se abona a los 36 meses en función de la cotización bursátil de Inditex, Telefónica y BBVA. El mínimo requerido, 50.000 euros, da una idea del perfil de grandes clientes que intenta cazar la entidad aprovechando la incertidumbre que reina en las cajas. El movimiento llega un año después de haber lanzado Ganador, un depósito a 12 meses remunerado al 4%. A fin de retener a quienes lo contrataron -desde 25.000 euros- Santander ha comenzado a enviarles ofertas personalizadas. En concreto, se les propone cambiarse ahora a un depósito a 24 meses al 3,29%. Un porcentaje que, por debajo de los 50.000 euros, solo se ofrece a quien aporte dinero nuevo a la firma. El interés del banco por mantener el pasivo del Ganador es comprensible. Solo en tres meses, según anuncio el propio Botín, el producto había captado 30.000 millones de euros y 89.300 nuevos clientes.

Aunque la campaña de Santander ha encendido el combate, los ánimos ya estaban bastante caldeados de por sí. En los últimos días otras entidades ya habían superado los precios de mercado. Uno de los primeros movimientos lo realizó La Caixa, al “sondear” con un depósito a 12 meses al 4%. El producto presentado finalmente es un depósito creciente a tres años que va del 3,5%, al 4%, con una rentabilidad media del 3,75% TAE. En caso de rescatarlo tras los primeros 12 meses, no obstante, se recibe un 3% de interés.

En la última semana, Caja Inmaculada (CAI), integrada en Caja 3, también se sumó a la moda de los depósitos estructurados. Un 70% del montante depositado, desde los 6.000 euros, se recupera a los 12 meses con un rendimiento del 4,75%. El resto queda en un fondo a 36 meses ligado a la evolución bursátil de Telefónica, BBVA y Repsol.

Desde Sabadell no tardaron en contraatacar. Ya lo hicieron el año pasado, siendo una de las primeras firmas en contestar al Santander. Entonces lanzaron el depósito Doble Opción, en el que se podría optar por obtener un 6% a seis meses, o al 5% a 12 meses sobre la mitad del dinero, dejando el resto 33 meses ligado a la revalorización de Telefónica. La nueva propuesta, el depósito Pole Position a 12 meses, puede contratarse desde 600 euros y se recompensa al 4%. El capital, garantizado, está nuevamente ligado a las acciones de Telefónica pero, además, aporta un interés adicional sobre el 50% de la inversión si Alonso o Hamilton ganan el campeonato de Fórmula 1.

El regreso de los estructurados

Basta darse un paseo por las oficinas de bancos y cajas para constatar que la gran novedad de la temporada son los depósitos estructurados. El buen comportamiento del Ibex -ha ganado un 8,8% en lo que va de año, frente al 17% que perdió en 2010- está devolviendo el factor bursátil a las propuestas para el ahorro. Estas habían ido desapareciendo por la desconfianza generada tras el estallido de la crisis financiera. Ahora regresan con cierta timidez: el capital inicial suele estar siempre garantizado, y el interés que va unido al comportamiento de los parqués es muy bajo. De entre el 10% del depósito de Santander, al 60% del de Banesto.

La última en apostar por este modelo ha sido Novacaixagalicia. La fusión de las cajas gallegas oferta el PIPA, un combinado similar al que propone Botín. La entidad paga un 4,5% a 12 meses sobre el 70% del capital, y hasta un 21% sobre el 30% restante a los tres años, en función de determinadas subidas en Bolsa de Inditex, Telefónica y Repsol. Por contra, en el campo de los depósitos tradicionales sigue destacando Catalunya Caixa, que paga un 4,25% a 12 meses. Una de las ofertas más altas del mercado y, además, sin necesidad de vinculación.

Contratar otros productos de la entidad suele elevar la rentabilidad que ofrecen en sus depósitos. Es el caso de Caja Madrid, ahora dentro de Bankia, donde el depósito a un año se remunera al 3,5%, pero obliga a establecer algún lazo extra con la firma. En BBVA, este tipo de ataduras no son obligatorias. No obstante, llevar allí la nómina, domiciliar algunos recibos o contratar un seguro de la entidad es la única manera de alcanzar la rentabilidad máxima que ofrece el banco. En concreto, según la oficina, se llega a dar entre el 3,25% y el 3,5% para un depósito a 18 meses.

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Otra cuestión fundamental es el periodo de tiempo durante el que se cede el dinero. En Banesto es posible elegir un depósito convencional a 12 meses al 2,5%. Pero si se está dispuesto a esperar cuatro años, la rentabilidad se dispara. Con su producto Cima, el 40% de la imposición, a partir de 10.000 euros, se recupera a los dos años bajo un 6% de rentabilidad. El resto debe mantenerse otros dos años en una cesta ligada a cuatro valores del Ibex, Iberdrola, Telefónica, Repsol y BBVA. Si el conjunto no marca subidas en esos 24 meses, el 60% que resta del capital recibe una remuneración del 2%. Si los títulos de las cuatro compañías se mantienen planos, el tipo de interés que se cobra es del 15%. Si la subida del grupo es mayor al 10%, la rentabilidad se dispara hasta el 30%.

 

Potente resulta también la apuesta de la cooperativa de crédito Cajamar. La entidad, que no ha recibido fondos públicos, plantea al cliente varias alternativas. El depósito normal, a 12 meses, se paga al 3,5%. La misma remuneración reciben quien decida entrar en el capital social de la compañía, desde 61 euros, con la posibilidad de rescatar su dinero cada tres meses. El porcentaje sube al 4% en el caso del depósito a 30 meses. La cifra más jugosa, aun así, es el 5% que paga la firma en su Depósito Rentabilidad sobre el 70% del montante ingresado a seis meses. El 30% que resta, queda ligado a un paquete de acciones. En función de las subidas, el dinero recibe un interés de entre el 3,78% y el 3,25% si hay ganancias en 48 meses, o al 0,25% si hay pérdidas.

Las propuestas referidas no son una excepción. En las oficinas es fácil encontrar este tipo de cifras, y el personal mejora las ofertas que se publicitan o aparecen en las web. No por nada, el Banco de España ya exigió a las entidades que pusieran fin a la guerra por el pasivo, haciendo especial hincapié en las entidades que han recibido ayudas públicas, pues sus ofertas supondrían una competencia desleal frente a las que no han necesitado ninguna inyección del Estado. Pero de continuar la escalada de ofertas las entidades tendrán un clavo ardiente al que agarrarse ante el supervisor. El Banco de España permite, como excepción, efectuar ofertas agresivas para conservar a un cliente que esté siendo tentado por otra entidad. Algo que bancos y cajas no tendrán muchos problemas en aducir si las rentabilidades siguen superando el 4%.

Este escaparate de grandes ofertas promete recrudecerse. El panorama resultará especialmente hostil para las cajas de ahorro. Inmersas en procesos de transformación, fusión, bancarización, y captación de inversores, muchas de las firmas tendrán problemas para coordinar su política comercial en las nuevas entidades surgidas de las fusiones, todo ello sin descuidar la atención al cliente. Además, el Banco de España podría mostrarse más severo en esta ocasión, dada la posibilidad de que muchas de las cajas vuelvan a acudir a su puerta para solicitar ayudas del FROB. La circunstancia podría resultar beneficiosa, eso sí, para los grandes bancos. Aquellos que han demostrado solvencia tendrán manga ancha para jugar fuerte en la batalla por los ahorradores.

Las claves a tener en cuenta

Comparar las ofertas. La banca se ha vuelto muy proactiva a la hora de captar ahorro, pero conviene comparar las ofertas que se reciben de las entidades de las que se es cliente con las de la competencia.

Aprovechar la lucha del sector. El ahorrador es un gran beneficiado de la guerra del pasivo. Las entidades han bajado las exigencias y subido la rentabilidad que pagan, con lo que es más fácil encontrar oportunidades.

Cuestión de tipo y de plazo. A la hora de contratar un depósito el cliente debe valorar la necesidad que tendrá de retirar el capital. Un plazo más largo se paga a un tipo mayor, pero retirar el capital se penaliza.

Vigilar la letra pequeña. Es importante diferenciar entre los depósitos estructurados y los fondos de inversión. La firma debe informar siempre al cliente de si el capital está garantizado y del riesgo del producto.

Qué cantidad ahorrar

La cuantía mínima que se exige para contratar un depósito suele subir en proporción a la rentabilidad que ofrece el banco. Es el caso del Santander, que exige 50.000 euros para acceder al depósito al 4,5%. Aun así, hay buenas ofertas por poco capital, como Sabadell que paga el 4% desde 600 euros.

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