Vuelve la fiebre del oro: su demanda creció un 36% en el segundo trimestre

 

B. Amigot/M. G. Mayo.

 
El metal precioso vuelve a ejercer como activo refugio ante la incertidumbre económica actual. Este contexto, la demanda de oro aumentó un 36% en el segundo trimestre de 2010 hasta las 1.050 toneladas y un 77% si mide en términos de valor hasta 40.400 millones de dólares. Una tendencia apuntalada por el creciente interés de los inversores y que podría prolongarse durante el resto del año.
La demanda de inversión fue el segmento más fuerte durante el segundo trimestre, registrando un aumento del 118% hasta las 534,4 toneladas, frente a 245,4 toneladas en registradas en el mismo periodo de 2009.
Y dentro del apartado de inversores la mayor contribución a este incremento se produjo en el segmento ETF (fondos cotizados), que creció un 414% hasta las 291,3 toneladas, la segunda subida más alta de la historia en un trimestre.
Por otra parte, la adquisición de lingotes de oro, que abarca gran parte de los mercados no occidentales, aumentó un 29%.
La joyería brilla menos
La demanda de joyería mundial se mantuvo bastante estable, a pesar del aumento de precios, y cayó un 5% en tasa interanual.
El comportamiento en la India, el mayor mercado de la joyería, ha variado poco desde los niveles del año pasado y sólo ha menguado un 2% hasta las 123 toneladas. Si se analiza desde la óptica de su moneda local, esto se traduce en un aumento del 20% en el valor de la demanda hasta el equivalente a 216.000 millones de rupias (3.616,5 millones de euros).
China registró un aumento de la demanda de joyas de oro en un 5%, hasta 75,4 toneladas.
Además, las previsiones para el resto del año apuntan que el interés de los inversores por el oro se mantendrá en los próximos trimestres.
De hecho, el oro volvió a marcar nuevos máximos históricos ayer, por tercer día consecutivo, al terminar la jornada bursátil en los 1.280,8 dólares por onza.
El oro continuó así su tendencia a un alza, después de que la semana pasada registrara récords al cierre del martes, el jueves y el viernes.
Eso sí, todavía no se han alcanzado las previsiones de analistas que apuntan hacia nivel de los 1.500 dólares.
¿Cuáles son los pilares del estirón?
Los analistas achacan este récord a un cierto repunte estacional en el tercer trimestre pero, sobre todo, a que los inversores se han inclinado de nuevo por el perfil más defensivo del oro, frente a las bolsas que ha vuelto a atascarse y al contexto económico marcado por la incertidumbre.
Los tambores de deflación y también de estanflación son algunos de los motivos que han hecho saltar las alarmas. Asimismo, los titubeos de la economía estadounidense han caído como un jarro de agua fría en los mercados. La Reserva Federal (Fed) ya ha tratado de tranquilizarlos asegurando que mantendría la liquidez del sistema ante el deterioro de las perspectivas de recuperación.
Precisamente hoy, discutirá sobre la coyuntura económica del país y de la política monetaria para impulsar la reactivación. Las perspectivas son que no toque los tipos de interés, situados en el 0,25%, pero que se refiera a más adquisiciones de títulos respaldados por hipotecas o bonos del Tesoro.
Si bien, varios analistas que cita la agencia Efe, indican que es poco probable que la Reserva anuncie otra ronda de adquisición de activos porque ello daría la impresión de que la situación económica es tan frágil que requiere un andamio más firme, y eso socavaría la poca confianza que les queda a los inversores.
Además, como ocurre habitualmente cuando el dólar está relativamente débil, los activos que se negocian con esa moneda -como el oro y el petróleo- se vuelven más atractivos para los inversores que trabajan con otras divisas.
Precaución
De todas formas, ya han surgido voces, como la del inversor George Soros, que llaman a la precaución. “Yo llamo al oro la burbuja definitiva porque seguirá subiendo pero no es seguro en absoluto y no va a durar para siempre”, aseguraba la semana pasada el magnate en declaraciones recogidas por Reuters.
Estas palabras llegaban después de que a finales de agosto el propio Soros apostara a través de “Soros Fund Management” por este metal precioso y movilizara 25 billones de dólares convirtiéndose en uno de los mayores compradores de oro. Habrá que ver si la fiebre pasa factura.

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