Winchester 94

 

Ahora que ya hemos visto la bautizada como segunda parte pienso que sería conveniente revisar la primera: “Wall Street” (Oliver Stone, 1987). Si recuerdan la trama gira en torno a una operación de compra-sin-poner-un duro / troceamiento de lo comprado / venta de los pedazos / obtención de comisiones estratosféricas. Nada nuevo, incluso en relación a países (del Sur), lo que resulta novedoso es que eso suceda con países del Norte.

Lo que está sucediendo con Grecia, Irlanda y Portugal, pienso, es la manifestación del ‘modelo limón’: se toma un limón, se corta por la mitad, se exprime hasta la última gota, se tira a la basura la pulpa y la piel. Son legión las empresas con las que se ha actuado de tal modo, también el método ha sido aplicado a países: a los subdesarrollados del Sur: se les concedieron créditos que se sabía que no podían pagar, se renegociaron los pagos, se aplazaron los vencimientos, y se entró en una cadena de intereses sobre los intereses que afectaban a los intereses de los intereses pospuestos, y bueno, ahí estaba el negocio: en percibir los intereses, intereses que se sacaban de los ingresos que esos países obtenían exportando commodities, intereses que en algunos casos superaron el 20% de los ingresos que alguno de esos países obtuvo exportando su commodity (tras la II GM a Alemania se le exigió que dedicase a reparaciones de guerra el 6% de lo obtuviera exportando, y fueron centenares las voces que proclamaron que el porcentaje era un abuso impuesto por unos vencedores a unos vencidos).

Los limones, los países subdesarrollados fueron exprimidos, algunos lo siguen siendo (a otros, graciosa y caritativamente, con focos y fotos incluidas, se les condonó su deuda), aunque de otras formas: hoy las commodities tienen un valor proporcional y potencialmente superior al que tenían en los 80 y 90, pero el substrato del tema sigue siendo el mismo: la deuda en sí: recordarán las conclusiones de aquel estudio publicado a principios de los 80: si las economías subdesarrolladas manifestasen que no podían pagar sus deudas, los principales bancos USA quebrarían.

Hoy los limones están en el Norte: Irlanda, Portugal, Grecia, aunque, de momento, con letra pequeña, añadamos a España, y a Italia. La verdad, la verdadera verdad, es que los PIIGS no pueden pagar lo que deben, no es que no quieran, es que no pueden, y se sabe, y como no pueden, de momento los tres primeros han sido convertidos en limones, en limones que están siendo convenientemente exprimidos: la última rebaja de la calificación de Grecia. (Ahora se preguntarán, ‘y los no-PIIGS, ¿pueden pagar lo que deben?; pienso que no).

Es un círculo lógico: las economías débiles (este extremo es fundamental), de bajo peso y poder, dependientes, tienen que ofrecer más para que les compren su deuda debido a que se les exige más ya que necesitaron pedir prestado más para que ‘fueran bien’. Llegados a este punto el ‘modelo limón’ entra en ejecución: alguien con peso, alguien cuya opinión es respetada, escuchada, valorada, alguien como una agencia de calificación dice que no es fiable la situación económica de tal economía, por ello su calificación baja (ha-de-bajar: eso también es fundamental), y por ello se le debe exigir más para comprarle lo que emita: más precio, más recortes en sus gastos, subidas de sus impuestos, más garantías, en definitiva, de que va a poder conseguir pasta para pagar lo que tiene que pagar; pero todos esos compromisos, recortes, estrujamiento de su población dificulta que pueda crecer y generar suficiente PIB para que los ingresos necesarios para pagar lo que debe sean conseguidos, por lo que la calificación vuelve a empeorar y el precio a subir, y así sucesivamente hasta que sólo queda la pulpa y la piel; de una u otra forma siempre ha sido así.

Miren con distancia lo que viene a continuación: esos países: Grecia, Portugal, Irlanda, ya no importan: se han convertido en limones a exprimir mientras ello sea posible. Luego, cuando ya no pueda extraerse ni un euro más de ellos, se llevará a cabo un análisis de lo que puede pagarse y de lo que no, y se seguirá con el proceso. El último paso será la delimitación y aplicación de quitas.

En circunstancias como las actuales deber, aunque sea poco, no es bueno; deber cantidades monstruosas sitúa en una posición complicada, situación que se vuelve trágica si quien debe es débil, con escaso peso en la economía internacional, dependiente, que ha crecido gracias a lo que le han prestado, que tiene un PIB de valor escaso, y cuyas expectativas son pobres. Dirán que los acreedores pueden estar de puta pena, que sus entidades financieras pueden estar más que fatal, ya, pero ellos tienen poder, y mandan, y exigen: ellos van en caballos de cuyas sillas penden las fundas de los Winchester 94 que utilizan y los demás van andando sobre unas botas gastadas y llevando en sus manos anticuados fusiles de pistón de un solo tiro. ¿Ven la diferencia?.

¿En qué situación quedarán estos países tras la aplicación a sus economías de las recetas del New Washington Consensus?, Uds. mismos: salvando las distancias vean en que situación quedaron aquellos a los que se les aplicó las del Washington Consensus. ¿España?; con la mano en el corazón: teniendo en cuenta lo que España es y las posibilidades que tiene, ¿puede España pagar la totalidad de los cuatro billones que debe?. ¿En que situación estamos ahora?, pues convenciéndose unos a otros (los acreedores), y creyéndose que sí: que quien debe puede. Esto es hoy, mañana ya se establecerán las posiciones para afrontar la nueva situación.

 

Recuerden: en Economía, las deudas, alguien, en alguna parte, en algún momento y de alguna manera las acaba pagando. ¡Siempre!.

(Las deudas: me lo remitió hace unos días un lector: “(…) he vivido 4 meses en este país y sí  la construcción en Brasil es una locura similar a las de principios del 2000 en España, sin embargo hay una cosa quecomo economista me asusta todavía más en este país y es el endeudamiento. En datos el crecimiento del crédito en Brasil a pesar de tener los tipos reales más altos del mundo es el doble del crecimiento del PIB pero eso son datos, lo que de verdad me aterró y me gustaría comentarle fue visitar cualquier tienda de cualquier producto durable (coches, electrodomésticos, móviles etc.) los precios no vienen indicados en los productos (solo en pequeñito, a veces ni eso) y sí la cuota mensual que resultaría de pagar el producto en 10 mensualidades (a veces más), eso es así en todas las tiendas del país es decir la gente asume que el endeudamiento es lo normal para cualquier compra. Además cuando uno compra en el supermercado, por ejemplo el pan,  le preguntan si quiere financiar la compra (independientemente de sila compra asciende a 50 euros o a 2 euros) en hasta 6 pagos, una buena parte de la gente financia).

(‘¡Las agencias de calificación son malas. Las agencias de calificación son feas!. Su forma de operar es discutible, forman un oligopolio, emiten dictámenes sospechosos. ¡Vaya!, las agencias siempre han operado del mismo modo y con arreglo a los mismos principios: sieeeem-preeeee. Si tan malas y feas son, ¿por qué no se actuó al respecto, por ejemplo, en el 2004: cuando ‘España, Europa, el mundo, iban bien’?. Curioso, ¿verdad?).

(El próximo Jueves 17, es decir, mañana, y organizada por Justicia i Pau del Maresme, doy una charla en Mataró, a las 19:30 h, en la sede de Caixa Laietana (c/ Santa Teresa, 61). La entrada es gratuita, si se animan …).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Fuente: La Carta de la Bolsa. 

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